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Desalojo violento en Abasto

sado

La Plata - Jueves 7 de mayo

Comunicado de prensa

El desalojo violento de 350 familias que se produjo en la madrugada de hoy en Abasto y que incluyó heridos de balas de goma, gases lacrimógenos y la detención de numerosos ocupantes, muestra claramente la dinámica que suelen presentar los conflictos por el acceso a la tierra urbana cuando son observados con el Código Penal en la mano.

La Justicia, azuzada por los medios de comunicación, se ha transformado una vez más en un instrumento exprés del mercado especulativo inmobiliario y -sin dudar- tipifica como delito de usurpación lo que desde un principio es un derecho económico, social y cultural. Está lógica queda aun más expuesta cuando las tierras sobre las que las familias desalojadas ejercían su derecho a una vivienda digna -su derecho a la ciudad y protesta frente a la inacción Estatal que no termina de generar herramientas sociales para la intervención y regulación del mercado-, se encuentran en medio de una disputa legal y económica a partir de la enorme deuda que tienen con el fisco provincial, la muerte de su propietario y el no reclamo de sus herederos.

El desalojo dictado por el Juzgado de Garantías Nº 3, a cargo de Pablo Raele, a pedido del martillero Alberto Mattioli, ex dueño de la inmobiliaria Mattioli, encuentra las razones de su rápida ejecución en el enorme negocio inmobiliario que representan las tierras ocupadas. La lógica del mercado, su gran capacidad de lobby, la connivencia política, judicial y de los poderes mediáticos locales en ese negocio, configuran un factor de poder que finalmente termina por apoyarse en una fuerza policial cada vez más alejada de los estándares del derecho democrático. El Estado provincial, responsable de esa fuerza, no sólo deja librado a su voracidad el mercado inmobiliario, sino que le presta el uso de la violencia -desoyendo la medida precautelar del Juez en lo Contencioso Administrativo Luis Arias- para que éste pueda concretar sus intereses.

Finalmente y como muchas otras veces, el Diario el Día reafirma desde sus espacios editoriales el estigma, el estereotipo, el prejuicio y racismo que se encuentran sedimentados y socialmente legitimados. Así como muchas veces hemos hablado de olfato policial y olfato social como la simbiosis necesaria que posibilita la estigmatización, en este caso la construcción de un discurso mediático que se apoya en discursos sociales racistas no hace más que legitimarlos, en una retroalimentación que los naturaliza y alienta. El abordaje de noticias que el diario El Día ha realizado sobre este conflicto social de ocupación de tierras sirvió -como mínimo- como el necesario refuerzo discursivo para apuntalar un sentido común discriminatorio, fortaleciendo y anclando el estigma en el imaginario social, al tiempo que oculta, desautoriza y ahoga la voz de los ocupantes y las razones sociales que anteceden a la toma de tierras.

Desde el CIAJ repudiamos este desalojo violento, instamos a que prontamente los detenidos sean liberados y a que el Estado nacional y provincial comience a instrumentar las políticas necesarias para regular y detener la voracidad de un mercado inmobiliario que se ha transformado en un destino privilegiado de inversión financiera que induce a que el suelo urbano esté cada vez más alejado de las posibilidades de acceso para la clase trabajadora.

Foto SADO

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