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A 14 años del asesinato de Cristian Pérez

La Plata - Viernes 14 de octubre

Entre la complicidad policial y la desidia judicial

 

Cristian-Perez

La madrugada del 14 de octubre de 2002 Cristian “el rusito” Pérez (18 años) fue detenido en la Comisaría 10ma. de City Bell. De acuerdo a los registros de la causa, Cristian había llegado a la dependencia policial a las 4 de la madrugada, conducido por un grupo de jóvenes que pretendían “lincharlo”, ya que, según los dichos, horas antes, él había atropellado con su auto a un joven que era hermano de un policía de esa seccional. Lo ingresaron a la dependencia “haciendo mucho alboroto” y dejaron “al rusito” en una oficina del personal policial, declararon luego los testigos. Aparentemente a las 5:50 hs. de esa misma madrugada, Cristian fue trasladado al asiento del Cuerpo Médico (calle 38 e/ 7 y 8) y examinado por un médico. Allí se labró un acta dejando constancia de que poseía lesiones calificadas como “leves”. Ese acta no posee la firma de Cristian, mientras que el acta de extracción sanguínea, que se realizó de manera conjunta con el examen médico, lleva una firma de Cristian que según pericias resultó ser falsa. Luego de ese examen Cristian fue conducido nuevamente a la dependencia policial. Allí fue interpelado por el policía que era hermano del atropellado. A las 6:20 hs de la madrugada del 14 de octubre, Cristian se habría retirado de la Comisaría 10ma. de City Bell firmando antes otra acta cuya firma también se corroboró como falsa. A las 8:10, su cuerpo fue arrollado en las vías del ferrocarril. El maquinista manifestó que desde la cabina del tren observó que Cristian yacía inmóvil sobre las vías y que no pudo evitar arrollarlo. No obstante la declaración, el personal policial -que en apariencia llegó al lugar luego de ser anoticiado por un llamado telefónico-, sin ningún otro elemento calificó la causa como “suicidio”. Los padres de la víctima fueron informados por la Policía aún sin haber corrido la locomotora del lugar, sin la presencia de los peritos necesarios ni la debida identificación del cuerpo.

No hay maldita policía sin maldito poder judicial

El personal policial desde el principio calificó los hechos como “suicidio” y el fiscal interviniente en ese entonces, Dr. Leandro Heredia, convalidó la versión policial, delegando en los uniformados las primeras medidas de prueba que fueron practicadas en la causa. La autopsia se realizó en la Morgue Policíal, donde el médico concluyó que todas las lesiones vitales que poseía el cuerpo de Cristian habían sido provocadas por la astricción ferroviaria. El testimonio de otro médico legista -que discrepaba con la versión policial-, no fue agregado al expediente. Las ropas y pertenencias de Cristian desaparecieron. Durante el período de instrucción se perdieron las muestras de ADN de pelos hallados entre los dedos de Cristian y el libro de guardias de la comisaría fue ocultado durante 7 años; la falsedad de las firmas de Cristian fue comprobada en el año 2003; sin embargo, todos estos elementos de prueba -sumados a los dichos del maquinista y el médico legista- no fueron considerados relevantes por el Fiscal. Frente a la desidia judicial, al cumplirse 11 años del asesinato de Cristian Pérez, el Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ) realizó una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos donde denunció la inacción del Estado argentino en la investigación y sanción de los responsables de la muerte del joven. Luego de que la causa fuera asumida por un nuevo fiscal, el Dr. Martini, y en base a nuevas presentaciones del CIAJ y del testimonio de una persona con identidad reservada, se dispuso la detención e indagación de 4 policías por el delito de homicidio agravado por alevosía. A catorce años del hecho, resulta indispensable – luego de la extensa demora marcada por la complicidad en la investigación preliminar y la desidia judicial- que la causa tenga fecha de juicio, para comenzar a derribar el relato policial en torno a la muerte de Cristian Pérez. Junto al CIAJ, su familia y amigos aún esperan justicia.